Hay un lugar llamado Islas Canarias... y necesitan a Jesús
[La mayor parte del texto que figura a continuación procede de una carta enviada por correo electrónico en febrero de 2022. Se han añadido algunos detalles y fotos para contextualizar].
Confío en que este correo electrónico te encuentre bien y prosperando a pesar de tantos desafíos que todos hemos tenido que enfrentar en los últimos dos años. Espero que esta carta te alegre un poco el día y te anime a creer que Dios sigue haciendo cosas increíbles a nuestro alrededor.
Como ya sabrán, hace más de un año que regresé a los Estados Unidos después de entregar la obra misionera en Ecuador a las iglesias locales. Ellas continúan creciendo y prosperando juntas con un nuevo sentido de responsabilidad por las iglesias, los centros de niños, la escuela e incluso una nueva iglesia plantada en Colombia. Por favor, manténgalos en sus oraciones mientras Dios continúa trabajando en y a través de ellos.
Cuando regresé de Ecuador, decidí vivir con mis padres en Missouri por muchas razones, entre ellas: el aumento del costo de vida en California, mis sobrinos y la pronta llegada de una nueva sobrina a la misma ciudad de mis padres, gastos reducidos, etc. Para ser sincera, pensé que ya había terminado con las misiones. Ya sé, todos los creyentes son misioneros, pero ya me entiendes. No voy a entrar en detalles, pero, siguiendo con esta honesta reflexión, estaba traumatizada y desilusionada por lo que había pasado con nuestros líderes de equipo, Samuel y Paola, en Ecuador, y el estrés de arreglar las cosas en medio de la pandemia para que la misión fuera viable y pudiera continuar con el liderazgo nacional me había pasado factura. Dios puso personas clave en mi vida en ese momento que me ayudaron a recuperarme, restaurar y renovar.
En abril, una iglesia de Arizona me invitó a unirme a su equipo que iba a visitar a algunos misioneros de Iberoamerican Ministries en Sierra Leona, África. Las personas que conocí, tanto africanas como estadounidenses, ¡son increíbles! Lo que enfrentan día a día requiere tanta fe en el llamado de Dios. Dicho esto, fue el viaje misionero más desafiante en el que he estado y sólo un poco por el calor. No sabía que tenía colitis ulcerosa, que me diagnosticaron enseguida cuando regresé a Estados Unidos. A pesar de los desafíos físicos, Dios usó ese viaje para enseñarme nuevos aspectos de su Gracia y me dio su Paz por no haber sido llamada a África. Y me sentí agradecida por ello. (También alabo al Señor, por el personal médico que me proporcionó para que con medicación y restricciones dietéticas haya podido tener esos brotes bajo control, en mayor parte).
A finales de julio o principios de agosto, no tenía ni idea de cuál debía ser mi siguiente paso tras el año sabático. Tenía algunas ofertas de trabajo, un par seculares y un par ministeriales, pero nada me parecía bien. Un día, mi mamá me preguntó cuál era mi trabajo favorito de todos los que había tenido (han habido varios y de muy diversa índole). Sin pensármelo dos veces, le contesté: "Ah, eso es fácil. Me encantaba ser misionera. Bueno, antes de que se convirtiera en un trabajo de oficina más". Me sugirió que me pusiera en contacto con Steve en las Islas Canarias.
Mi mamá conoció a Steve Dye en una conferencia misionera hace varios años y desde entonces la foto de su familia ha estado en la nevera dónde pone las fotos de personas por quién ora mi mamá. Me contó que se habían mudado a Tenerife, Islas Canarias, el mismo año que yo fui a Ecuador. Su mayor petición de oración era que compañeros de equipo les ayudaran en su trabajo. Nadie se ha quedado más de un año. Veía esa foto de familia día tras día y pensaba: "incluso con todas las dificultades que pasé con mi equipo en Ecuador, al menos tenía gente y no estaba sola". Pasaron los meses y Dios me llevó por un proceso de sanación. Estoy muy agradecida a IAM y a quienes me apoyan por permitirme ese tiempo sabático. Ahora hace un año que he vuelto y mi perspectiva es totalmente diferente. Hablaré más de ello más adelante.
La primera conversación con Steve fue extraña. Nunca había tenido un misionero que intentara convencerme de que no los visitara directamente. Estoy aprendiendo a ser más asertiva, así que le pregunté directamente por qué no quería que les visitara. Continuó contándome lo difícil que es Tenerife como campo. Se han encontrado con mucha gente que piensa que hacer trabajo misionero en una isla tropical es pan comido, pero luego no pueden manejar la realidad de la cultura europea posmoderna, las fortalezas animistas y la oscuridad espiritual. Sugirió que oráramos y volviéramos a hablar en un par de semanas.
Su primera pregunta cuando volvimos a conectar fue: "¿Y bien?". Le respondí: "Tengo que ir a ver". El diálogo cambió a partir de ese momento. Reservé los pasajes. Me puse en contacto con Chad, mi supervisor de IAM, y me dio algunos consejos. También me habló del pueblo saharaui al que IAM ha estado intentando llegar en el Medio Oriente. Al parecer, hay un grupo de refugiados en las Islas Canarias.
Les ruego que me acompañen en la oración mientras me preparo para "ir" de nuevo. Mis tareas actuales son:
· Recopilar la documentación para cumplir con los requisitos del visado
· Recaudar fondos para un presupuesto mensual (el coste de vida no es tan elevado en comparación con el resto de Europa, pero el euro vale más que el dólar)
· Visitar iglesias para compartir acerca de Tenerife. ¡No dudes en contactarme si piensas que tu iglesia esté interesada!
· Y lo más importante: levantar guerreros de oración porque necesitaré protección y respaldo, y también para que Dios esté obrando en mí y preparándome para ser una sierva buena y fiel.
Cuando fui a trabajar en Ecuador, mi canción lema se llamaba "Confía y obedece". Esta vez, la canción que me da aliento es "Firmes y adelante".
Hace poco una amiga me preguntó cómo iba todo. Le dije: "Todo parece suspendido en el aire. Tantas cosas tienen que concretarse que me siento un poco abrumada". Qué maravilloso es que no necesito hacer que nada suceda. Tengo planificados mis próximos pasos y confío en que Dios, quien me ha llamado a Tenerife, seguirá siendo fiel y se asegurará de que llegue allí. Espero mudarme en noviembre de este año.
Si quieres contribuir, puedes enviar un cheque a:
IberoAmerican Ministries, PO Box 1493, Monroe, WA 98272.
Por favor, escribe “Erin Shead” en el motivo. Si prefieres hacer un donativo en línea, accede a la página de IAM: iamweb.org/give > Europe > Erin Shead (Canary Islands). O escanea el código QR más abajo.
Aprecio tanto que te hayas tomado el tiempo para leer una carta tan larga para enterarte de qué pasa conmigo. Me encantaría que dejes un comentario para yo saber como estás tú también.
Paz,
Erin Shead
Para contribuir, puedes hacer click aquí.





_D_en.png)
Comentarios
Publicar un comentario