Ajustando y adaptando
Los tiempos difíciles nos acercan Hace 117 días llegúe a Tenerife. No te preocupes, no los llevo contados. Google me ayudó. Me alegro en decirles que aun no se me quita la novedad de estar aquí. Eso no significa que estoy luchando por adaptarme, ni tampoco que el estar aquí es sin lucha. Hace unas semanas pasé un momento difícil cuando mi sobrino de 10 años me escribió de mañanita pidiendo que orara por él porque tenía la gripe A y su nariz no paraba de sangrar. Qué ganas tenía de poder abrazarlo y orar junto a él y ayudarle a que se sintiera mejor. Sé que sus padres, e incluso sus abuelos, están ahí con él. Pero en ese momento la distancia se sentía abismal y puede ser que hayan aparecido algunas lágrimas mientras oraba por su nariz sangrienta y mucho más. No voy a filosofar ni escribir poeticamente de cuán bella es la nostalgia de estar lejos de quienes queremos, sin embargo, qué bendición tener familia de todo tipo, cercanos y lejanos. De hecho, todas las personas que asisten ...